alcantarillaaustral:

En presentación judicial Blanchard & Co, develó la participación del banco JP Morgan Chase & Co en Barrick Gold, a través la compañía “Trizec Hahn”, que el banco controlaba. Según la denuncia “Trizec Hahn” y sus socios, incluyendo al JP Morgan, obtuvieron más de 1.300 millones de dólares en ganancias a partir de las acciones de Barrick Gold.
Cabe señalar que a pesar de que los proyectos mineros de la Barrick en Argentina penden de un hilo, Barrick Gold ya tiene vendida a futuro buena parte de la producción de Pascua Lama y Cerro Veladero. En el 2009 la Barrick hizo público el acuerdo que alcanzó con Silver Wheaton Corp., propiedad del especulador Gorge Soros, para la venta del 25% de la producción de plata que obtendrá del yacimiento Pascua Lama, durante todo el periodo de vida de la mina.
El acuerdo, por el cual Barrick Gold recibirá 625 millones de dólares, incluye también la venta del 100% de la plata que obtendrá de las minas Laguna Norte y Pierina (Peru) y en Cerro Veladero (Argentina) hasta que el proyecto binacional Pascua Lama comience con sus actividades.
Aunque en Argentina la aparición de la corporación Rockefeller como accionista en la minera Barrick Gold suene extraño, en Chile no lo es. En el país vecino diversas ONG han atribuido la propiedad de esa empresa minera al magnate norteamericano. La incursión de la corporación Rockefeller allí data de 100 años atrás. Los Rockefeller, junto con los Rothschild, eran los propietarios de la Anaconda Copper Mining Company (Chuquicamata). La mina de cobre a cielo abierto más grande del mundo, que fue estatizada en 1971 por el gobierno de Salvador Allende, con la aprobación unánime del Congreso chileno.
Esta expropiación fue uno de los principales motivos por los cuales Henry Kissinger, ex profesor de historia de Harvard, y máximo estratega de los intereses Rockefeller en el mundo, por entonces secretario de Estado de EE.UU, impulsó el derrocamiento de Allende. Empleando entre otras medidas para ello, el embargo a las exportaciones del cobre chileno. Su participación fue casi a cara descubierta y sin tapujos. Al punto tal que dos años después de perpetrado el golpe, la Junta Militar de Gobierno encabezada por Augusto Pinochet pagó una suculenta indemnización de 250 millones de dólares a las familias Rockefeller y Rothschild, por la expropiación de la Anaconda Copper Mining Company.
A partir de allí, la influencia en Chile del mandamás del JP Morgan Chase, se profundizó notablemente. Al punto tal que todos los presidentes que gobernaron Chile luego de Pinochet, olvidándose de las penurias de Allende, mantuvieron decisivos encuentros con don David Rockefeller, y sancionaron importantes leyes a favor de sus intereses. El caso más paradigmático fue el de Patricio Aylwin, quien dos semanas después de haber asumido, gracias al apoyo económico que le brindó el grupo Rockefeller a la coalición “La Concertación”, aprobó un paquete de leyes que beneficiaban directamente a las empresas mineras.
Su cercanía a Rockefeller se hizo explícita en 1993, cuando Aylwin, impulsor junto a Carlos Menem del Proyecto Pascua Lama, viajó a Washington a condecorar al banquero norteamericano con la Orden “Bernardo O’Higgins”.
Lo mismo hizo Ricardo Lagos, el primer presidente socialista luego de Allende, quien durante su gobierno, como una muestra de su compromiso con Barrick Gold, logró que el Congreso chileno aprobara dos veces el proyecto Pascua Lama, en el 2001 y el 2006. Por esta servil actitud, propia de la generalidad de los gobernantes latinoamericanos, en el 2005 Lagos recibió en la sede del Consejo de las Américas, el premio “Gold Insigne”. Galardón que le fue colgado en su cuello por el propio David Rockefeller.
Bachelet tampoco estuvo exenta de participar en esta prolongada política a favor de la Barrick y los Rockefeller. Al igual que la presidenta Fernández de Kirchner, el año pasado la ex presidenta chilena fue agasajada en el Consejo de las Américas con una rumbosa cena organizada por la Barrick Gold, que fue duramente cuestionada por las organizaciones ambientales chilenas opositoras al emprendimiento de Pascua Lama.
Como no podía ser de otra manera, como primer invitado se hizo presente en ese banquete David Rockefeller, presidente Honorario del Concejo de la Américas, y también su presidente emérito George W. Landau, ex embajador de EE.UU. en Chile entre 1977-1981, durante la dictadura de Pinochet. La defensa de los Derechos Humanos parece que se cae, cuando aparece el oro de por medio.

Por Yemil HarchaVisto en http://www.defensadelcobre.cl/?q=node/1137

alcantarillaaustral:

En presentación judicial Blanchard & Co, develó la participación del banco JP Morgan Chase & Co en Barrick Gold, a través la compañía “Trizec Hahn”, que el banco controlaba. Según la denuncia “Trizec Hahn” y sus socios, incluyendo al JP Morgan, obtuvieron más de 1.300 millones de dólares en ganancias a partir de las acciones de Barrick Gold.

Cabe señalar que a pesar de que los proyectos mineros de la Barrick en Argentina penden de un hilo, Barrick Gold ya tiene vendida a futuro buena parte de la producción de Pascua Lama y Cerro Veladero. En el 2009 la Barrick hizo público el acuerdo que alcanzó con Silver Wheaton Corp., propiedad del especulador Gorge Soros, para la venta del 25% de la producción de plata que obtendrá del yacimiento Pascua Lama, durante todo el periodo de vida de la mina.

El acuerdo, por el cual Barrick Gold recibirá 625 millones de dólares, incluye también la venta del 100% de la plata que obtendrá de las minas Laguna Norte y Pierina (Peru) y en Cerro Veladero (Argentina) hasta que el proyecto binacional Pascua Lama comience con sus actividades.

Aunque en Argentina la aparición de la corporación Rockefeller como accionista en la minera Barrick Gold suene extraño, en Chile no lo es. En el país vecino diversas ONG han atribuido la propiedad de esa empresa minera al magnate norteamericano. La incursión de la corporación Rockefeller allí data de 100 años atrás. Los Rockefeller, junto con los Rothschild, eran los propietarios de la Anaconda Copper Mining Company (Chuquicamata). La mina de cobre a cielo abierto más grande del mundo, que fue estatizada en 1971 por el gobierno de Salvador Allende, con la aprobación unánime del Congreso chileno.

Esta expropiación fue uno de los principales motivos por los cuales Henry Kissinger, ex profesor de historia de Harvard, y máximo estratega de los intereses Rockefeller en el mundo, por entonces secretario de Estado de EE.UU, impulsó el derrocamiento de Allende. Empleando entre otras medidas para ello, el embargo a las exportaciones del cobre chileno. Su participación fue casi a cara descubierta y sin tapujos. Al punto tal que dos años después de perpetrado el golpe, la Junta Militar de Gobierno encabezada por Augusto Pinochet pagó una suculenta indemnización de 250 millones de dólares a las familias Rockefeller y Rothschild, por la expropiación de la Anaconda Copper Mining Company.

A partir de allí, la influencia en Chile del mandamás del JP Morgan Chase, se profundizó notablemente. Al punto tal que todos los presidentes que gobernaron Chile luego de Pinochet, olvidándose de las penurias de Allende, mantuvieron decisivos encuentros con don David Rockefeller, y sancionaron importantes leyes a favor de sus intereses. El caso más paradigmático fue el de Patricio Aylwin, quien dos semanas después de haber asumido, gracias al apoyo económico que le brindó el grupo Rockefeller a la coalición “La Concertación”, aprobó un paquete de leyes que beneficiaban directamente a las empresas mineras.

Su cercanía a Rockefeller se hizo explícita en 1993, cuando Aylwin, impulsor junto a Carlos Menem del Proyecto Pascua Lama, viajó a Washington a condecorar al banquero norteamericano con la Orden “Bernardo O’Higgins”.

Lo mismo hizo Ricardo Lagos, el primer presidente socialista luego de Allende, quien durante su gobierno, como una muestra de su compromiso con Barrick Gold, logró que el Congreso chileno aprobara dos veces el proyecto Pascua Lama, en el 2001 y el 2006. Por esta servil actitud, propia de la generalidad de los gobernantes latinoamericanos, en el 2005 Lagos recibió en la sede del Consejo de las Américas, el premio “Gold Insigne”. Galardón que le fue colgado en su cuello por el propio David Rockefeller.

Bachelet tampoco estuvo exenta de participar en esta prolongada política a favor de la Barrick y los Rockefeller. Al igual que la presidenta Fernández de Kirchner, el año pasado la ex presidenta chilena fue agasajada en el Consejo de las Américas con una rumbosa cena organizada por la Barrick Gold, que fue duramente cuestionada por las organizaciones ambientales chilenas opositoras al emprendimiento de Pascua Lama.

Como no podía ser de otra manera, como primer invitado se hizo presente en ese banquete David Rockefeller, presidente Honorario del Concejo de la Américas, y también su presidente emérito George W. Landau, ex embajador de EE.UU. en Chile entre 1977-1981, durante la dictadura de Pinochet. La defensa de los Derechos Humanos parece que se cae, cuando aparece el oro de por medio.

Por Yemil Harcha
Visto en http://www.defensadelcobre.cl/?q=node/1137

Iranian woman.

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336bc:

The Hoplite
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